Kant y los límites del conocimiento

La crítica de la razón pura. Cartografía por las fronteras de la razón humana.

Immanuel Kant

Nacido el 22 de abril de 1724 en una familia humilde y honesta en Königsberg (Alemania), Immanuel Kant terminó por ser uno de los grandes pensadores de la Ilustración, llegando sus ideas hasta nuestros días y dejando un gran legado filosófico difícilmente igualable, dado que con sus escritos logró alcanzar horizontes que cambiaron para siempre la filosofía.

Era un hombre metódico y rutinario que vivió una época de revoluciones, tales como la Revolución Francesa o las leyes matemáticas de Newton que de repente comenzaban a dar sentido a un universo hasta entonces inexplicable. Como consecuencia, la filosofía de la época oscilaba entre el empirismo inglés y el racionalismo continental.

Königsberg y la casa de Kant al frente de la imagen, a la izquierda.

Kant se encontraba en medio de este abismo cuestionándose incansablemente: ¿podemos conocer el mundo tal y como es, o solo como aparece ante nosotros? Su Crítica de la razón pura trata de dar respuesta a esta pregunta. Según Kant, no podemos conocer las cosas en sí mismas, pero podemos comprender la manera en que nuestra mente estructura lo que aparece ante nosotros.

Crítica de la razón pura

Kant nos dice que la mente humana no es una pizarra en blanco que espera ser escrita gracias a la experiencia, ni tampoco un oráculo que revela verdades eternas por sí misma, sino más bien un molde invisible, pues todo lo que vemos, tocamos o incluso pensamos llega a nosotros mediante dos filtros:

  • El espacio y el tiempo, que son como el escenario y el ritmo donde se representan todos nuestros actos de conocimiento. Ambos son «la condición inmediata de los fenómenos internos (de nuestras almas) y, por ello mismo, también la condición inmediata de los externos»1.
  • Las categorías del entendimiento, como causa, efecto, unidad o pluralidad, que actúan como las claves invisibles de la representación en nuestra mente.
Sello de la primera edición de la Crítica de la razón pura (1781)

En otras palabras: no vemos el mundo tal como es en sí mismo, sino el mundo tal como nuestra mente lo hace posible y lo estructura. Nuestra razón no refleja la realidad, sino que la organiza.

Por ello, cuando hacemos, por ejemplo, afirmaciones matemáticas («dos más dos son cuatro»), hablamos de cómo nuestra mente forma lo que llamamos realidad mediante sus propias estructuras.

Los límites del conocimiento

Kant nos recuerda que no todo puede ser conquistado por el pensamiento, que hay territorios vedados a nuestra mirada. Y, sin embargo, en esa frontera se alza también la grandeza de nuestra mente: la capacidad de dar forma al caos, de hallar orden en el fluir del tiempo, de levantar un mundo comprensible con las propias manos del entendimiento. Quizá la lección más viva de la Crítica de la razón pura sea aceptar que no podemos conocerlo todo, pero sí podemos conocernos mejor en el acto mismo de pensar.

  1. Kant, I. (2013). La crítica de la razón pura.Taurus. Madrid (p. 77) ↩︎

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